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sábado, 13 de marzo de 2010

Recuerdo que un día exploramos danzando


Poema de Armando Almánzar Botello

A Albany Aquino



Recuerdo que un día exploramos danzando
el vértigo inefable de las carreteras:
dos lúcidos desiertos borrachos que viajaban
a lomos del jazz pasional, turbulento...

Firme tú al volante,
bebimos distancias al evocar el mosto de mujeres remotas...
Celebramos, en fin, con las yemas de los dedos,
la magia palpable de un torrente "di-vino",
la amistad luminosa y la fuerza de Dionisos,
la carne y el paisaje,
la poesía goteando
lentamente
en el mundo...

Y al volver en la noche -ardiendo- a la "gran urbe",
degustamos en la fiesta "chivito expiatorio",
incendiamos discotecas, comimos de la noche,
disfrutamos como niños de las sencillas muchachas
-altares de lo eterno: ¡hambre abismo de belleza!-
tocamos con el saxo un poco del misterio:
"lo tremendo evidente".

Recuerdo que un día exploramos danzando...

martes, 2 de marzo de 2010

Breve nota de agradecimiento para Albany Aquino

Dicen algunos pensadores del hecho literario que el autor de una obra creativa no debe intervenir   — al margen de su texto operante en sí mismo como aparato impersonal y objetivado de producción de sentidos— en el proceso de aproximaciones interpretativas que se está efectuando entre el "producto semiótico" lanzado al "mercado" y los lectores y/o críticos que ponderan, consumen, degustan y evalúan dicha obra. 

Las apostillas del propio autor deben ser ofrecidas al lector quizá muy a posteriori para no distorsionar o diluir el carácter "prístino" que podría revestir el encuentro mágico entre una sensibilidad aguzada y una posible 'catástrofe' textual. 

En lo atinente a este punto tal vez Umberto Eco pudo en cierta ocasión apresurarse con sus famosas Apostillas a su novela El Nombre de la Rosa. No obstante, ahora hago el intento de seguirle los pasos 
al gran escritor italiano en este asunto de las acotaciones esclarecedoras del propio texto. Y con más razón ante la pertinencia y "vocación de exhaustividad" de un excelente escrito del poeta y abogado Albany Aquino, quien honra mis modestos esfuerzos con una inusual y generosa atención.





El muy interesante trabajo que dedica Albany Aquino al poema-ensayo-narración Cazador de Agua, toca tan sólo algunos aspectos de esa máquina textual, híbrida y deseante, que aspira a constituir en su dimensión real una escritura laberíntica próxima a lo que Umberto Eco denomina opera aperta.

Sin lugar a dudas las lúcidas apreciaciones de Albany resultan hermenéuticamente muy relevantes, pero no tocan, a pesar de su insistencia en que Cazador de Agua "lo dice todo" (aspiración ética sadiana y flaubertiana), la posibilidad de otras lecturas fuera de los planos antropolítico y/o tecno-hermético (ironizado, de hecho, por el intra-texto).


Cazador de Agua, además de permitir un enfoque político-social 'catastrofista', teológico-tecnofóbico y/o ludita, puede ser abordado   según dice aproximadamente el crítico peruano Pedro Granados y creo dice bien  , como una "arqueología del saber de corte neogótico antillano" (recordemos, salvando las distancias, el horror gótico sureño de Tennessee Williams y Truman Capote en E.U.A.) y como "conversación" filosófica postmoderna sobre el problema de la 'deconstrucción' de la universalidad humanística propia de la tradición metafísica, onto-teológica, de Occidente. Con este tipo de lectura se tornaría explícita la problemática del Posthumanismo considerado de un modo a-teológico, metacultural y est/ético. (Donna Haraway, Jacques Lacan, Gilles Deleuze, Marvin Minsky, John Searle, Tristram Engelhardt...)


El tema de las nuevas tecnologías y su vínculo con la sobrevivencia planetaria, es decir, el de la relación crítica entre tecnociencia, capitalismo e historia, es crucial en el texto Cazador de Agua. ¿Crisis definitiva del hombre y fin de la historia inmanente? ¿Advenimiento del Significado Trascendental Hipostasiado? ¿Apertura a un nuevo socius? En el contexto de estas preguntas, y nos parece también que de modo muy oportuno, Pedro Granados señala la dupla horror/humor como uno de los generadores del texto que comentamos.


La materialidad significante policéntrica de Cazador de Agua permite, en su carácter de archipiélago de bloques en "síntesis disyuntiva", metaficcional y mutante  — Deleuze, Cortázar, John Barth, Manuel Rueda (bloque pluralista) —  una aproximación psicoanalítica, freudo-lacaniana, y hasta un enfoque arquetípico junguiano, numerológico, pitagórico-musical, o basado en las neurociencias y en los avances de biotecnologías como la transgénica...


Por lo demás, la 'puesta en abismo' de las problemáticas relaciones existentes entre las oposiciones paradigmáticas cuerpo y mente, público/privado, tradición/invención, texto/contexto, mismidad/otredad, razón y locura  — la sinrazón o locura como vía de virtual conocimiento que escapa a la racionalidad cognitivo-instrumental —, se hace operante y funcional en series rizomáticas de 'temata' que, operando en el plano de inmanencia escritural (deleuziano y derrideano), exploran textualmente la llamada "punta loca del cogito" y atraviesan de parte a parte los ideologemas presentes en el texto Cazador de Agua. Ni "atractores extraños" ni golpes de dados jamás abolirán el azar... Exploración abisal en el ritmo-sentido.


Esta multiplicidad de posibilidades lecturales, verdaderamente pluralista, se tornará más explícita en el conjunto de los relatos y/o textos híbridos y mutantes que conformarán mi libro de próxima aparición: "Hipertextos de un Cazador", (título ya registrado, por cierto) en homenaje y alusión jocosa a "Relatos de un Cazador" del gran escritor ruso Ivan Turguenev.


En Cazador de Agua, el 'cyborg-texto híbrido', un dispositivo de enunciación micropolítico-textual y deseante basado en bloques o fragmentos, pretende instalar una voluntad meta-reflexiva sobre su propio proceso semiótico de producción y sobre el problema de la "literaturidad" como "infinitud potencial e intextualidad".


Las huellas de una cierta textualización experimental, lúdicamente asumida, pueden rastrearse en Cazador de Agua: Borges, Cortázar, Onetti, Beckett, Manuel Rueda, Burroughs, el grupo OULIPO y el grupo TelQuel, Pynchon, Vonnegut, Gibson, Dick, Lem y cierto postmodernismo norteamericano cyberpunk.... etc.


La puesta en abismo del texto mediante la recurrencia de puntos de vista meta-reflexivos, paragramáticos, polifónicos, citativos e intertextuales, pretende hacer de Cazador de Agua un ejemplo miniaturizado de carnavalización bajtiniana del horror y del "apocalipsis que ríe", en el sentido que confiere Julia Kristeva a "la escritura del odio" en el "Viaje al fin de la noche" y en "Muerte a crédito" de Louis-Ferdinand Céline. (Para mí, este último, el más grande escritor de Occidente desde Dante, Cervantes y William Shakespeare.)


A todo lo señalado habría que agregar  — como factor dionisíaco que inspiró al Otro en mí la articulación polifónica del texto en cuestión —, la potencia indomeñable y musical de 'una vida' (Deleuze). Sí, el insólito y lúdico torrente de la vida: ¡la vida compleja, monstruosa, irrisoria, tremenda, la vida una y diversa... inabarcable loca tenaz maravillosa imprevisible!...

¡Gracias, Albany Aquino!

sábado, 23 de mayo de 2009

Mujer desnuda



Mujer desnuda

Jardín descubierto:
escritura secreta
que alumbra mi sangre.

Poema de la obra de Armando Almánzar Botello: Cazador de agua y otros textos mutantes. (Antología poética 1977-2002). Editora Gente. Santo Domingo, R. D. 2003.

CAZADOR DE PIEDRA



Por Armando Almánzar Botello

Criatura prodigiosa:
la piedra.
¿Quién dijo dura el agua/
recóndito animal maravilloso-
andrógino?
Quince ejemplares
de vigilia como un arco.
Quince luces tangibles de ausencia.
¿Quién dijo dura el agua/
testimonio de grandeza - vacío -
depurado
arte?

Insólito fluir de permanencia:
Jardín de Ryoanji.
Piedras
(quince). Arena: impasible germinante
Vía de lo extinto: Nada.


Ahora subirá desde su arriba -desatado sentir
que vivifica-
animal maravilloso/
dragón alado: la lluvia...

Incienso soja sopa miso
(Jardín japonés:
tangible vacío que retorna/ destello cegador/
indestruido/
Parque Botánico de Santo Domingo 1986).

Aletean las manos de Mamoru Matsunaga
en el recuerdo...

Pagoda gris bajo la lluvia.
Lo inasible dibuja una muchacha.
Un pez de plata inmóvil sorprendido en el estanque.

Arena piedras ideogramas.
Llueve.
Bosquecillo de bambú: brillan frías en los troncos/
gotas de agua
y letras enlazadas.

Arena piedras ideogramas. Alguien dijo:
La botella de sake.- ¡Arde
la memoria en la garganta!

Al fin/ remota oscuridad/ cae
la tinta de la noche.
- Hondo grito de la garza -
Desnudo resplandor bajo la lluvia...

Cazador de piedra. 1999. Fuente: Francis Bacon, vuelve. Slaughterhouse s Crucifixion. Editora Angeles de Fierro. Santo Domingo, R.D. 2007.

viernes, 1 de mayo de 2009

Un hombre solitario se derrumba en un espejo...

                                                                     Francis Bacon. Autorretrato. 1973.


Por Armando Almánzar-Botello



Un hombre solitario se derrumba en un espejo.
Reposando su agonía en el lavabo,
el reloj en su antebrazo lo disuelve...

El instante de la muerte cae ciego como el rayo:
Un vómito imprevisto y absoluto de ausencia...

Por las puertas entreabiertas
                  avanzan los reflejos,
                                               el día recomienza.

Voces cristalinas de niños muy distantes,
la calle misteriosa y su revuelta, el río de vehículos y el humo
de foresta ennegrecida que se agranda...

Por el filo de un camino,
una esbelta mujer olvida el tiempo...




Noviembre del 2006

© Armando Almánzar Botello.
Francis Bacon vuelve. Slaughterhouse's crucifixion.
Editora Angeles de Fierro. Santo Domingo, R.D. 2007.
Página 17.