jueves, 14 de julio de 2011

AMOR VIR(TU)AL


"Cadáver queda, no se torna carroña,
el cuerpo que habitaba la palabra, que el lenguaje cadaveriza". Jacques Lacan


    Excursion into Philosophy. Edward Hopper, 1959


Por Armando Almánzar Botello

En unas horas me encontraré en estado de "suspensión animada". Ellos, los ávidos banqueros y tecnócratas cibernéticos, me desconectarán por tiempo indefinido de la Gran Red del Simulacro: Internet, Telecable, Redes Sociales Virtuales, Teléfono, Realidad Virtual inmersiva...

Deberás, mujer, estar atenta entonces, a eventuales y breves llamadas que pueda hacerte todavía por mi provisorio teléfono móvil, ilícito... Será una especie de comunicación telepática de ultratumba la que sostendremos, esporádicamente, a través de la máquina celular y de la esfera cuántica... ¡Momentáneos reductos finales de nuestra comunicación tangible!

Luego, abolida también esa última vía de contacto, sólo tú serás testigo de mi soledad y de mi encierro en la cámara de suspensión de lo Real...

¡Quién sabe qué remotos mundos perdidos vislumbre cuando explore taciturno el desierto de mis órganos!

Tal vez redescubra el diálogo con las piedras, las reflexiones compartidas con el agua, las extrañezas del bismuto, del hierro y del antimonio, la mágica sensibilidad casi humana de los cristales, los sutiles anhelos del oxígeno y de las flores...

Quizá me aproxime a la recóndita verdad de nuestro amor... A las ensoñaciones y gemidos infrasónicos del mundo...

¿Los efluvios repulsivos de la energía oscura, imponderable, darán entonces testimonio de nuestro invencible misterio?

La vocación de lo imposible ahogará mi ser en la memoria sangrienta del rojo mercurio. Me deslizaré lentamente al reverso de la imagen, donde brillaba la soberanía de tus nalgas turgentes, -anhelos del neón a través de la ventana-, violenta y tenebrosa verdad de mi escritura...

Descenderé al recuerdo y al resplandor de aquel astro: el innominable oscuro que palpita entre tus muslos...

Retornaré sin tiempo a mi estatuto de cadáver, a la opacidad de lo inmóvil, a la neutralidad de la Cosa, al cuerpo desnudo y latente no virtualizado. Volveré a las galerías primordiales de la carne, donde las copias no logran erigir sus fantasmas: el secreto vacío como un ángel de plástico, la pasión ahogada en tinta transitoria, los semblantes de luces y sombras mentirosas...

¿Qué secretas puertas se abrirán para mí cuando caiga en mi ciego Ser desconectado?

¿El cuerpo biológico es una tumba madre desde donde se inicia la aventura cósmica?

¿Otra luz increíble, pre-tecnológico miedo, hará de nuevo palpable un dulce terror olvidado: los besos, las caricias, los olores oscuros del puerto, la luz de tu ventana, el sueño como el agua mojando tus cabellos, lejanas y perdidas geografías de lo incierto?...

¿Descubriré lo terrible en la dura realidad que retorna, implícito el Cielo perdido en mi suspensión animada?

Regresaré a mi soledad originaria, donde lo digital-protésico será tan sólo un pálido recuerdo... Carne sorda de cyborg averiado...

Evocaré, mujer, tus correos electrónicos, tus mensajes en facebook, las fotos en tu muro... hasta que las Transnacionales de la Comunicación me digan de nuevo: ¡¡Lázaro, duérmete y tómala!!

Entre tanto, como una momia absorta yaceré en mi carne, respiraré desnudo en nuestro lecho yerto; lúcido, atrozmente despierto, frío y ausente de mí... a tu lado...



 © Armando Almánzar Botello
     Santo Domingo, República Dominicana.

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